He oído una conversación muy curiosa en el autobús (no estaba espiando, es que hablaban fuerte), ha sido más o menos así:
…..
-Ellos tienen una relación estable – dice el chico
-Pero….. ¿Cómo que estable? ¿No me habías dicho que no salían en serio?- dice la chica
-Es que no es lo mismo una relación seria que una estable
-¿Según tú cual es la diferencia?
-Una relación seria va con vistas al futuro, una estable, es estable ahora, pero como no es con vistas al futuro pueden estar con otras personas.
-¿Me estás diciendo que pueden ponerse los cuernos? Pero, si yo los he visto y van juntos a todas partes, ¿cómo pueden decir que no van en serio?
- Ya, pero no van en serio,
…..
Bueno y así entraron en un bucle que no iba a ninguna parte, al menos hasta donde pude escuchar.
Hay varios puntos curiosos en todo esto, lo primero es que eran dos personas de como mínimo mi edad, lo segundo que subieron en la misma parada que yo, así que encima eran universitarios. Si lo hubiera escuchado de algún macarrilla de mi barrio aun no me hubiera sorprendido. Pero es que encima los argumentos parecían hasta coherentes, casi me convencen y todo. Claro, que luego me di cuenta que yo no hubiera usado la palabra estable, sino mejor inestable.
Todo esto me ha llevado a pensar sobre la importancia de los cuernos. Realmente ¿Qué es lo consideramos tan horrible de ponerse los cuernos?
En primer lugar están los celos. Todos sabemos que vienen provocados por el miedo, pero ¿miedo a que? Si lo miramos enfocado al miedo de que nos sean infieles yo creo que se pueden dar varios tipos de celos:
-Celos del posesivo: “mi pareja es mía y de nadie mas, yo no comparto”
-Celos del inseguro: “no quiero que conozca a alguien mejor y me deje”
-Celos del desconfiado: “no me fío de mi pareja” o “no me fío del resto de mi género” (masculino o femenino).
(Nota: el grado de celos está directamente relacionado con el grado de miedo)
Como todos sabemos los celos no llevan a ninguna parte, si tu pareja quiere serte infiel o dejarte lo hará igualmente por mucho que le espantes los moscardones y le sigas a todas partes.
Luego está el acto de ponerse los cuernos en si. Y también muchas formas de reaccionar pero a grandes rasgos serían:
- La reacción del posesivo: “Hijo/a de p***” Estas son las peores, entran la ira, la violencia y odio hacia la pareja.
- La reacción del inseguro: “¿Por qué?” Piensa que es culpa suya por no haberle hecho el suficiente caso, por ser demasiado feo o tonto, suele derrumbarse o deprimirse. (Nota: la magnitud de este caso suele ir relacionado con lo grandes que sean los cuernos)
-La reacción del desconfiado: va acompañada de la frase “ya lo veía venir” o “siempre pasa lo mismo”, puede oscilar entre la decepción, la ironía y la crítica.
Y claro está, pueden existir los que tienen varias reacciones a la vez (o las tres), entonces ya es para preocuparse.
¿Con todo esto a que quiero llegar? Pues que no se puede predecir el comportamiento ni del cornudo ni del infiel. Por eso hay gente que prefiere relaciones estables a serias, para lavarse las manos en este tema tan peliagudo. Aunque no siempre es fácil hacer como si nada.
Hay que decir que en la televisión, las películas y en la realidad veo día a día como la gente se pone los cuernos, y a veces pienso que no hay que darle tanta importancia, así que yo me quedo simplemente con vive, deja vivir, ¡pero no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti!.