Ha falta de traumas mayores cualquier eventualidad es buena para que a una le suba la tensión, porque si señores, en la revisión médica me salió que tenía la tensión alta. Claro que queda por demostrar que no me la subieran ellos en el momento, porque entre la carrera que me pegue para llegar hasta tráfico y que encima me pusieron en el papelito “necesita lentes”….¡como para tener la tensión baja! Eso sí, con el juego de no salirse de la línea blanca estuve echa un hacha 99% dentro. ¡Videojuegos a mi!
Porque para los que no lo sepan me estoy sacando el carnet de conducir. El teórico ya está en el bote, ahora veremos si consigo dejar de coger las curvas en plan Fernando Alonso, porque una eso de “¡¡FRENA FRENA!!” no está acostumbrada a oírlo.
Pero hubo algo que se les escapó en la revisión médica, y quizá era eso lo que me subía la tensión, un gran trauma, ¡mi primera arruga!, no si ya sé que ellos no se darían cuenta de un tumor en la punta de la nariz y que tampoco es una gran arruga, que sólo sale cuando me concentro, pero mira, no deja de ser significativo.
Ocurrió una mañana cualquiera que al acercarme al espejo ¡chas! ¡ahí estaba! “¿Cómo? ¿Por qué? A lo mejor es sólo una marca de las sabanas, falta de hidratación, una mala noche…. a ver si se va sola….” Pero bueno, por si las moscas me puse crema hidratante por primera vez en mi vida, yo que no creía en esas cosas, que rápido se deja uno llevar por el miedo…
Pero los días pasaron y ahí seguía la dichosa arruguita de los coj**** (Y lo de las cremas ya os digo que es mentira) Y un día investigando la procedencia de la arruga se me hizo la luz. Estaba haciendo caras a ver que gesto era el que provocaba la aparición de la arruguita, y cuando lo encontré… bueno, no pude evitar que me entrara la risa.
Entonces lo vi claro, si todas las arrugas que tienen que adornar mi cara (tarde o temprano) van a venir como la primera ¡¡bienvenidas sean!!
Hay que ver lo que hace el aburrimiento.